Actualmente, las cárceles están en zonas aisladas de la ciudad. Pero no todas. La Unidad Carcelaria Nº 2 del Servicio Penitenciario Federal está delimitada por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, en el barrio porteño de Devoto. Sí, al lado de Lamadrid. Y es la única que queda en la Capital Federal. Es por eso que los vecinos hicieron varios reclamos para
lograr el tan ansiado traslado. El lugar está definido y es en la localidad de Agote, partido de Mercedes. Aunque todavía, falta impulsar el plan pero esto una decisión exclusivamente política.
Está claro que una cárcel en plena zona urbana trae sus complicaciones. Tanto a los vecinos, como al club. Los reclamos más persistentes en el barrio son los permanentes disparos de armas de fuego, que se escuchan a toda hora dentro del penal, los secuestros virtuales, la contaminación auditiva, visual y ambiental, los ruidos, los gritos de los presos desde la ventana, entre otros problemas que se repiten día a día.
Vermouth Deportivo se acercó hasta Villa Devoto para hablar con Alejandro Martínez, vicepresidente de la institución, quien está de acuerdo con el pedido de los vecinos. “Nosotros los apoyamos. Pero esto es un problema muy político, y nadie se hace cargo. Sufrimos lo mismo que ellos, porque casi todos somos del barrio”. Además, nos contó por qué Lamadrid fue damnificado: “Lo que nos perjudicó la cárcel es que nos sacó los terrenos que teníamos que daban a la calle Bermúdez, en el año 1968. Ahora, están los galpones de suministro de penitenciaria”. Otro reclamo de los vecinos es la reducción del ABL, pero el club no sufre ese problema porque sus terrenos son nacionales. ¿Por qué pasó esto? “Lamadrid tiene la misma escritura que la penitenciaria. Un ministro firmó un decreto de posición de terrenos y resulta que no sabía que acá había un club. Y metió todo en la misma escritura. El reclamo es difícil, lo primero que tenemos que hacer es dar de baja esa escritura, separar las manzanas y después que alguien se haga cargo”, explicó Martínez. Otro de los problemas que causa la presencia de la cárcel es el nulo crecimiento de esa zona del barrio. “Lo único que no crece es esta parte de Devoto. Todo el barrio alrededor está creciendo menos estas tres o cuatro cuadras”, señaló el vicepresidente.
También habló con respecto al tema futbolístico. Es cierto que actualmente los presos gritan los goles que recibe Lamadrid, aunque también reconoció: “Eso es relativo, van cambiando. Hay muchos pibes que son hinchas de clubes del ascenso. En 1983 sacaban banderas de Lamadrid. Antes no era así, esto es ahora”.
Un club de barrio es la síntesis de la democracia. Sin embargo, en este caso, está condenado a vivir prisionero.
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