Lo más conocido del Club Yupanqui es probablemente el equipo de fútbol. Tal vez, aquella publicidad famosa de una gaseosa que actuó bajo el lema del “club con menos hinchas” le ayudó a mostrarse en el país y obtener un reconocimiento más resonante. Sin embargo, su historia recorrió otros pagos antes de caer en este maravilloso mundo del balón.
La institución se fundó un 12 de octubre de 1932 en el barrio de Villa Lugano y no comenzó en las vías del fútbol sino en las del básquet (su primer estadio tuvo aros y no arcos). A esa altura, el club no contaba con un nombre y por eso, uno de los fundadores, Alfredo Gibaut, decidió usar el diccionario para buscar la denominación. La palabra “Yupanqui” (que significaba “de ti hablará la posteriodad”) le llamó la atención y lo propuso ante los demás socios. El mote fue aceptado y así quedó establecido el “Yupanqui Basket Ball Club”.
Más tarde, Gibaut debió deshacerse del primer terreno y para solucionar ese problema, los socios le ofrecieron el puesto de presidente a Ricardo Senillosa, dueño de unas hectáreas cerca de donde se practicaba fútbol. Así, tanto los encargados del básquet junto a aquellos futbolistas crearon el, hasta hoy en día, Club Social y Deportivo Yupanqui. A pesar de esto, la “nueva casa” se arrendó por cuatro años y no era propiedad del club. En 1937, cambió la historia gracias a un vecino de la zona, Miguel Pablo Viera, que ganó la lotería nacional con el Nº 16003 y donó dinero para que el 31 de enero de 1941, se firme la compra de la actual sede.
La alegría duraría veinte años. El 28 de febrero de 1961, un trágico incendio acechó las instalaciones luego de un carnaval característico realizado en el predio. Gracias a un milagro, una gran cantidad de documentos de valor significativo e importantes datos de los socios sobrevivieron a las llamas. Desde ahí, los asociados, dirigentes, ex dirigentes y vecinos ayudaron a reconstruir esa pasión que pareció morir aquella noche fatídica. Otros veinte años pasarían hasta ver la resurrección del Club Yupanqui con el apoyo de donaciones y espectáculos solidarios de Sandro, Palito Ortega y orquestas de tango para recaudar fondos. Estaba escrito que Yupanqui debía seguir existiendo como lo pensó su creador en la elección de la frase “de ti hablará la posteridad”.
Luego de tanto esfuerzo, vinieron los éxitos deportivos: el básquet ascendió a la Primera División y el fútbol logró el ingreso a la Asociación del Fútbol Argentino (1976). Luego, les tocó el turno a las instalaciones: un micro estadio, quinchos, teatro, salón de fiestas, una pileta de natación y hasta un jardín de infantes. Así obtuvo un reconocimento social excelente y en la actualidad, cumple un rol fundamental en el barrio de Villa Lugano y practica una innumerable cantidad de deportes.
De una sede a otra. Del básquet al fútbol. Del fuego a la resurrección. Yupanqui pasó todos obstáculos habidos y por haber, y por eso, se transformó en un ejemplo de vida.