GABRIEL RAMÓN PARA TODOS LOS GUSTOS

A la hora pactada, Gabriel Ramón bajó de su auto con su porte de jugador de Primera y entró a la heladería familiar que creó su padre y que actualmente dirige. El defensor se acomodó en unas de las mesas del interior del local y ofreció cálidamente un helado. Ante la negativa de mi persona y la insistencia fallida del hoy jugador de El Porvenir, ambos tomamos asiento y comenzamos una charla de fútbol y de su presente en el club de Gerli. “No vine para ser titular indiscutido. Al día siguiente que fui al club, firmé el contrato por un año a cambio de cero pesos, por nada”, adelantó el futbolista. Ramón prepara el salto para despejar todas las preguntas y le pone diferentes sabores a la entrevista.

VD: ¿Cómo fue tu arribo a El Porvenir?

Gabriel Ramón: Buscaba un club cerca y tenía dos alternativas. Lanús era muy difícil y me quedaba El Porvenir. Pasé por el puente, los vi entrenar, me mandé a hablar con el señor de la puerta y me puse a ver la práctica. El de la puerta me mandó a hablar con un dirigente que justamente se llama Ramón. Me presenté, parecía un “pibito” que se iba a probar pero las ganas de jugar superaban todo. No sabía ni quién era el técnico. Pararon la práctica, me vinieron a ver para confirmar si era cierto que Gabriel Ramón estaba en el club. El técnico me dijo que no había plata y que tenía el plantel armado, a eso le contesté que no importaba porque trabajo aparte y que venía a entrenar y si se daba la posibilidad de jugar, mejor.  No fui para ser titular indiscutido. Fui al otro día, hice fútbol y firmé el contrato por cero pesos, por nada.
VD: ¿Solo tenías ganas de jugar?

GR: Quería entrenar, extrañaba el fútbol. Tuve la última chance de volver a Belgrano pero no pude por mis hijos y el negocio. Empecé a trabajar y siempre me quedaron ganas de jugar. N0 sabía en qué categoría estábamos pero tomé el desafío como si fuera Primera.
VD: ¿Con qué club te encontraste?

GR: Es un club que está muy golpeado tanto los hinchas como los dirigentes. La última vez que jugué en contra de El Porvenir fue con Gimnasia de Jujuy. Ese año justo ascendí con el lobo y no me lo olvido porque fue un partido durísimo. Después no se qué habrá pasado que se vino abajo, tuvo descenso tras descenso. Pero vi la cancha  que estaba linda y me dieron ganas de golpear las puertas. La cuestión económica del club no se como está pero por lo que me dijeron no reciben ayuda  ni de los bingos ni de ningún lado.
VD: ¿Entonces estarás agradecido a El Porvenir porque ahora podés jugar y atender la heladería?

GR: El Porvenir era la única forma de estar cerca de mi familia y del trabajo. Con mis 35 años, el técnico me dio la oportunidad  y le responderé. Estoy agradecido a Ramón que me presentó y hasta se emocionó que haya ido. Tal vez vas a otro lado y te dicen que estás grande pero ellos me dieron el lugar y siempre recordaré ese gesto.

La sonrisa constante,  el saludo de los vecinos de Lanús que pasan por las ventanas de la heladería y su amabilidad  describen la personalidad de Gabriel Ramón. En ningún momento esconde su sencillez ni el cariño enorme hacia el negocio que representa a su familia. Mientras tanto, el jugador aprovecha y nos cuenta la historia de la heladería “Nahuel”, el esfuerzo para jugar y atender el local al mismo tiempo y su futuro como director técnico.
VD: ¿Cómo surgió la heladería?

GR: La heladería “Nahuel” es el negocio familiar de mi viejo y cumplió casi 32 años. Le debemos todo. Mi papá trabajó desde los 13 años, estudió para radiólogo y farmacia pero de a poquito se fue dando todo. Acá laburaron mi vieja, mi hermana, mi cuñado, mihermano, yo y hasta mi señora cuando estábamos de novio. La heladería es sinónimo de nuestra familia y lo sentimos más porque el helado lo hacemos nosotros. Dentro de todo, vivimos de esto y uno está orgulloso de eso.
VD: ¿Cómo manejás los horarios nocturnos de la heladería y los de los partidos?

GR: Rezo porque no se jueguen los partidos ni un sábado ni un domingo porque la heladería cierra tres y media o cuatro de la mañana y al otro día duermo solamente cinco horas y cuesta. Por suerte, acostumbré al cuerpo a acostarse tarde aunque duermo siestas de dos o tres horas que me sirven para aguantar.
VD: ¿La heladería se ganó el respeto por parte de la gente?

GR: La verdad que sí. La gente es clienta hace mucho y al principio costó un montón porque mi viejo tenía dos o tres laburos y mi vieja abría y cerraba el negocio. Fue muy difícil. Los primeros 15 años hacíamos todo nosotros. Ahora las cosas cambiaron y por suerte tenemos varios empleados.
VD: Y cuándo estabas afuera,¿ cómo hacías con la heladería?

GR: Somos una familia trabajadora y me ha pasado que venía desde Jujuy cuando estaba Gimnasia en Primera y tal vez había un pedido y lo llevaba yo. La gente me decía que no lo lleve porque no era trabajo para un futbolista de Primera. No me molestaba en lo más mínimo. Soy un agradecido de lo que es el negocio. No me influye en nada, ser un jugador y repartir helado. Me criaron de chico así y no voy a cambiar.
VD: Cuándo ibas a entregar los pedidos en tus visitas, ¿te reconocía la gente? ¿Qué te decían?

GR: Hubo un par que se ponían a hablar. Cuando se me había terminado el contrato con Belgrano llevé un pedido a un cliente y me preguntó: ¿Vos sos el jugador? Le contesté que no, que era el hermano porque tenía el auto con diez pedidos. Él me replicó: “Ése sí que está salvado”. Por dentro le decía que si estuviese salvado no estaría repartiendo helados. Se piensa mucho que uno por ser futbolista está salvado y no es así. Capaz jugadores como Riquelme que ganan fortunas pero la mayoría deben pelearla.
VD: ¿Cuál es el helado que más te gusta y el que más vende?
GR: El sambayón y el chocolate son los mejores. Si sale sambayón estamos al horno porque es el más caro pero dulce de leche y chocolate son los que más compran. Los de aguas son más baratos. Para el sambayón, compramos frutillas de Coronda que te arrancan la cabeza aunque es mercadería buena.
VD: Con todo esto, aprendiste a administrar un negocio…

GR: Lo aprendí de mi viejo. Él fue fundamental porque me enseñó todo, él empezó muy de abajo y siempre fui tomando lo mejor de él y de mi vieja. Mi hermano me enseñó a fabricar helado.
VD: A ver, ¿cómo se prepara un helado? (Risas)
GR: Se cocina la leche, después el chocolate, se deja enfriar y luego se pasa por la máquina.
VD: Futbolista y heladero, ¿El cuerpo te da para ser técnico?

GR: Lo de técnico siempre está. Hice el curso en Jujuy, lo actualicé acá. Para ser técnico me tengo que sacar las ganas de jugar al fútbol. Me siento bien físicamente –tengo una moral de acero- y tres años más tiro. La heladería estará siempre pero si tengo alguna posibilidad de engancharme con algún compañero como ayudante o en inferiores empezaré en algún lado.
VD: ¿Soñás con dirigir alguna categoría en Lanús?
GR: Dirigir Lanús o cualquier club sería bárbaro. No es lo mismo jugar que dirigir un equipo de 30 personas. Hay que saber hablar, hablar lo justo, son cosas que van de la mano. Aparte hay que tener una experiencia determinada enfrente de un grupo.

One Response to GABRIEL RAMÓN PARA TODOS LOS GUSTOS

  1. Silvina dice:

    El mejor helado por lejos en Lanús!!!!!!

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