JUAN BRUNETTI, EL GOLEADOR DEL RIFLE

A cada lugar al que va, Juan Brunetti lleva el gol como algo natural como si los tuviera en el bolsillo y los sacara partido a partido. El delantero se convirtió en uno de los valuartes para encabezar la remontada de Talleres de Remedios de Escalada. De la mano de su “fiel” técnico, Osvaldo Ruggero, el “hombre del rifle” pasea por la decena de goles en la Primera C y acerca del tallarín a la cumbre del torneo. “Yo no prometí goles ni nada. Ojala que los tantos que convierta le sirvan a mi equipo para pelear lo más arriba posible”, aseguró el atacante. Con su chapa de goleador, Brunetti arma una jugada junto a Vermouth Deportivo, repasa su actualidad en el equipo del sur y se sincera con algunos hechos de su vida personal.

VD: ¿Por qué creés que los resultados no fueron tan buenos al principio como ahora?
JB: Creo que es un plantel rico y en las primeras fechas se notó que todavía nos estábamos conociendo. Hoy más que nada ya se encontró el equipo y se encontraron los jugadores. Por suerte se nos están dando los triunfos y sabemos que siempre trataremos de dar la mejor.
VD: Sos una figura repetida del DT, ¿hace cuanto que estás relacionado con Osvaldo Ruggero?

JB: Hace bastante que estoy relacionado con Osvaldo (Ruggero), hace 6 años que lo tengo de técnico. Me viene llevando a donde él está y también contento porque es una gran persona. Me ha enseñado mucho tanto en lo futbolístico como en la vida y eso es importante para mí. Lo tuve en el tiempo que era FC Urquiza, después en Berazategui en donde ascendimos, luego en Liniers y ahora en Talleres.
VD: ¿Cómo fue el primer encuentro entre Ruggero y vos?

JB: Estaba en Yupanqui, había dejado de jugar para empezar a trabajar y después con un compañero (Bruno Maffoni) que estaba en Urquiza, me fui a probar y a partir de ahí se ve que le di resultado y me llamó a casi todos los clubes que él dirigió.
VD: Me imagino que estando en un club como Talleres, el objetivo es ascender, ¿no?

JB: Seguro que el objetivo es ascender, estamos obligados. A lo mejor es un poco apresurado pero igual sabemos que tenemos que pelear hasta lo último. Es lo que nos planteamos nosotros y también el técnico. Talleres es un equipo grande de la categoría y hay que hacernos fuerte para darle la alegría a la gente. Hay que aprovechar el gran momento que estamos pasando porque no nos toca perder.
VD: ¿Se va sintiendo que a lo largo de los partidos el cariño de la gente es mayor?

JB: No me puedo quejar porque el cariño y el afecto de la gente es enorme. Estoy en un club grande en cuanto a la infraestructura que tiene, que se está ordenando a partir de la quiebra que tuvo. Lo más importante es que te ayudan y te acompañan con los resultados que se están dando y al final tiran todos para el mismo lado.
VD: ¿Te acordás de algún momento que hayas sentido el afecto de la gente?

JB: En el partido que le ganamos a Central Córdoba en Rosario me demostraron todo su afecto cuando me tocó salir. Uno siempre va a trabajar y si la gente te lo reconoce, me va a reconfortar y a ponerme muy feliz.
VD: ¿Esta campaña puede ser la del gran salto?

JB: Es a lo que aspiro. Al haber pasado por la D y recalar en la C, tengo la esperanza de pegar el salto en la B Metropolitana o la B Nacional. Eso se va a dar en consecuencia de lo que uno trabaje y lo que uno haga en el campo. Y si no me toca llegar estaré feliz por todo lo que he hecho y lo que he demostrado todo este tiempo que he jugado.

La vida de un jugador de ascenso es sacrificada. A veces los “mangos” que se ganan jugando al fútbol no son suficientes para mantenerse en esta sociedad tan complicada. Juan Brunetti no esconde sus vivencias en el mundo laboral y hasta florea sus gustos por la caza deportiva. El goleador prepara el rifle y saca a relucir su versión original y peculiar fuera del universo del balón.

VD: ¿Cómo es eso que tuviste que dejar el fútbol para trabajar?
JB: Estuve trabajando de repositor en COTO y hasta que en un momento me di cuenta que no era lo mío. Ahora por suerte se me están dando las cosas y por eso estoy contento. Duré seis meses que no me gustaron nada porque no era lo mío, fue una experiencia que a lo mejor me hizo dar cuenta que yo tenía que jugar al fútbol y no trabajar.
VD: ¿Digamos que tuviste que trabajar por necesidad, porque no te quedaba otra?

VD: En ese tiempo estaba difícil sostenerme con lo que estaba ganando en el fútbol y tuve que trabajar ahí. También una vez que llegué a Urquiza en ese momento el gerenciador que estaba me dio un trabajo y estuve laburando durante un año. Tuve una ayuda extra aparte del fútbol que me ayudo mucho.
VD: Desde Liniers te empezaron a apodar “El hombre del rifle”,¿Cómo nació ese apodo?

JB: Me pusieron el “Honbre del Rifle” por los festejos porque celebraba los goles con una ametralladora.
VD: ¿De dónde sacaste eso?

JB: Me gustan las armas pero más que nada en lo deportivo, cuando voy a mi pueblo me gusta ir a cazar, fue una cosa que se me ocurrió en un partido y a partir de ahí empecé a hacerlo en la mayoría de los goles.
VD: ¿Desde cuándo te gusta la caza?

JB: Cuando era más chico mi papá me llevaba a cazar y después cuando empecé a crecer y me volví más grande comencé a agarrar un poco más las armas para ir a cazar. Nada más que eso. Mis armas preferidas son la escopeta y la ametralladora.
VD: ¿Y que solías cazar?

JB: Liebres, perdices, lo que sea. Lo que venga. Allá en el campo nos metíamos y cazábamos de todo. Siempre desde lo deportivo.
VD: Tuviste tu tiempo de trabajador, sos goleador, te gusta la caza y encima te parecés al goleador español David Villa. ¿Algo más?

JB: Ya me dijeron bastante que me parezco a David Villa. Tal vez por el corte de pelo y porque hago goles pero nada que ver. Muchos piensan eso. Que me comparten con un jugador de esas características es un halago.

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