LA VECINDAD DEL TANO PASINI

“No hay nada mejor que la familia unida” gritaba con alegría la novela “Los Campanelli”. Una historia parecida de parentesco y amistad nació en el ascenso hace muchos años y tiene como protagonistas a cinco personajes de este maravilloso mundo del fútbol.
El estadio de Lugano se convirtió en el escenario del descubrimiento de un hecho particular. A primera vista, el humilde “José Moraños” de Tapiales mostró las figuras de Salvador “El tano” Pasini y Carlos Roldán. Las explicaciones no abundaban para entender el porqué de la presencia de los prestigiosos entrenadores. Rápidamente, la información llegó y reveló el misterio. “Al “Tanito” (Néstor Caggiano, DT de Lugano) lo conozco hace años. Él vive al lado de mi casa y al padre lo iba a ver jugar a la pelota al barrio. Tengo un acercamiento con la familia de él, más que nada mucha amistad con los padres y los abuelos”, reconoció Pasini ante los micrófonos de Vermouth Deportivo. Tanto el día a día como el deporte los unió hasta crear una gran relación. El actual entrenador de Estudiantes de Buenos Aires le dio una mano gigante y lo llevó a trabajar con él cuando se encontraba en aquel bohemio milagroso comprometido con el descenso en el 2003. “Atlanta estaba casi descendido, hicimos un campaña bárbara y después lo empezaron llamar por méritos propios”, completó el tano. El cariño y el sentimiento de Pasini hacia Caggiano brota en cada palabra que sale de su boca, por eso el tano lanzó emocionado: “Sé que él me quiere muchísimo como yo a él. Siempre estamos en contacto, hacemos amistosos, viene a mi casa. La familia de Néstor está dentro de mi vida. Los abuelos me querían mucho cuando era chiquito. Hay una amistad bárbara desde hace mucho tiempo y por eso sufro cuando le va mal”.
Desde el otro lado de la campana, Néstor Caggiano se saca el sombrero para hablar de Salvador Pasini y recuerda los comienzos de su relación profesional en el fútbol: “Con el Tano Pasini llegué a tener la suerte de tenerlo como técnico en Lugano, su primer club como DT en la C en el 89. Luego, trabajamos juntos en Atlanta hasta hace poco. Cuando se me dio una posibilidad con un equipo de la D, no dudé. El tano sabía que quería dirigir. Estaré agradecido siempre con el tano porque cuando no tenía laburo, él me dio la posibilidad de empezar en el cuerpo técnico de Atlanta”.
Las anécdotas al costado del tano fruyen como agua en el río y por eso, el entrenador de Lugano rememoró una historia de cuando él era dirigido por su “mentor”:Un día hice un primer tiempo que no podía moverme. Me dijo que había comido algo que me cayó mal, me recomendó tomar agua para mejorar la situación y en el segundo tiempo, cambió todo e hice un partido muy bueno. Terminó el partido y le fui a preguntar cómo sabía que necesitaba eso. Él me contestó: “Si parecías estatua, tanito”. Tal vez definir a una persona es un tanto complicado en ciertos momentos aunque Caggiano no se hace demasiado problema: “El tano Pasini es una gran persona y vecino, siempre lo digo. Un técnico que aprende y quiere seguir aprendiendo hasta el último minuto de vida. En algún momento tiene que dirigir primera y ojalá que ascienda con Estudiantes para estar cerca de la A porque se lo merece. Es buen tipo y sabe manejar a cualquier grupo”.
Las visitas de dos técnicos de amplio currículum como Pasini y Roldán tocan el orgullo de cualquiera y el DT de Lugano lo hace notar con sus palabras: “Pensar que Carlos Roldán y el Profe Conte dirigieron Primera A y el tano Pasini, Nacional B. Que te vengan a ver a un equipo humilde como es Lugano me llena de orgullo”.

Junto a Néstor Caggiano, el preparador físico Juan Manuel Conte trabaja incansablemente para el beneficio del Club Atlético Lugano y esto trae aparejadas más relaciones cruzadas. La presencia de Carlos Roldán en el estadio del naranja toma color en esta historia y su encuentro con Osvaldo Conte, el padre del Juan Manuel, marca el camino. “Nos conocimos cuando jugábamos en Español en el año 1975 con Oscar López Caballero. Él jugaba  en el equipo de tercera y de casualidad nos encontramos ahí. Nuestros padres eran muy amigos, hoy por desgracia no están ninguno de los dos. Ellos eran amigos de la noche y del tango. Ahí nos empezamos a relacionar. Cuando dejé de jugar en Atlanta, me llamaron para formar parte de la escuela de fútbol del Club Banco Nación. Lo llevo a trabajar a él que en ese momento estaba en Atlanta con Victorio Cocco de técnico. Ahí comenzó la relación. Osvaldo con sus hijos y yo con los míos ya somos como una familia unida”, explicó Roldán. Las visitas del “negro” son cada vez más frecuentes y la amistad que nació entre ambas familias lo explica todo. “Ya es una cuestión familiar porque hace mucho tiempo que somos amigos, trabajamos juntos desde el comienzo de nuestras carrera y en esta última etapa. Con Osvaldo Conte y con su hijo Juan Manuel, se formó un lindo sentimiento”, agregó.
Como si fuera poco, Carlos Roldán no sólo conoce a Juan Manuel Conte sino también a Néstor Caggiano, a quién tuvo como jugador en la tercera y cuarta de Atlanta en 1985. “Al tanito lo hice fichar en Villa Crespo y por ende lo dirigí cuando trabajaba en las inferiores del club. Lo conozco desde ese entonces y más al Tano Pasini con quien nos une una relación profesional y de amistad bárbara. Dios me permite disfrutar ver fútbol muy seguido con él”, cerró el ex técnico de San Martín de Tucumán.
Algunos dicen que las casualidades no existen aunque en Tapiales, las relaciones cruzadas dejan de ser casuales para convertirse en algo familiar. Amistad, sentimiento y familia son palabras que identifican a todos los protagonistas que se hicieron presentes en esta particular nota.

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