Se cortó la negociación en esta toma de rehenes donde los máximos perjudicados son los clubes del ascenso. “No hay más dinero” anticipó Julio Humberto Grondona, mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino. Mientras tanto las arcas de muchas instituciones reclaman a gritos el ingreso de divisas para poder levantar las inhibiciones.
“Que jueguen con juveniles” retrucó don Julio. Algunos dirigentes aplaudieron la decisión del hombre que más tiempo estuvo al frente de la Casa Madre. Un grupo explicó que mientras los poderosos del ascenso armaron planteles para endeudarse otros prefirieron cuidar la economía y por ese motivo naufragaron lejos de la punta durante la última temporada.
Los clubes reclamarán por un potente aumento en el tema de ingresos televisivos. La AFA pedirá una mano a la presidente Cristian Fernández de Kirchner. En el país de los gremialistas, Sergio Marchi amenaza una y otra vez con convocar a un nuevo paro de futbolistas (como si a mucho de ellos les faltara el mango para llegar a fin de mes). Nacional B y Primera B Metropolitana suspendidas. Primera C y D, por decantación, tampoco arrancan. Las categorías más pequeñas no entienden de inhibiciones y sueldos por ser en pocos casos semi-amateur y en gran número amateur. Reina el desconcierto. ¿Volverá el fútbol el 15 de agosto como se pactó a comienzos de esta semana?