Nuevamente Ferro se hizo fuerte de local. Esta vez venció a Boca Unidos de Corrientes por la mínima diferencia, lo que le permite seguir escalando en la tabla de posiciones, con la esperanza de poder acercarse a los puestos de promoción.
Ambos necesitaban de un triunfo: Ferro venía de perder por 1 a 0 ante Guillermo Brown en Puerto Madryn, y Boca Unidos venía de lograr un empate de manera agónica en condición de local ante Deportivo Merlo. Lo cierto es que en el primer tiempo ninguno de los dos se apropió del dominio del balón y del juego. Apostando al juego al ras del suelo, tanto el Verdolaga como el Aurirrojo se prestaron la pelota constantemente. La presencia de Sebastián Navarro y compañía le permitió al conjunto de Caballito apropiarse del mediocampo y llegar tímidamente al arco contrario, en el cual volvió a sobresalir Gastón Sessa, quien con sus atajadas salvó al equipo correntino en un par de ocasiones.
Cuando todo parecía indicar que el primer tiempo se iría sin pena ni gloria, llegó la primera -y única- alegría de la tarde. Julio Buffarini (de gran partido, para variar) desbordó por el sector derecho de la cancha y envió el centro para que Osvaldo Miranda cabeceara y mandara a guardar la pelota ante la mirada atónita del “Gato” Sessa.
En el complemento los dirigidos por Mario Gómez pudieron aumentar la ventaja y liquidar el partido. Con Boca Unidos jugado en busca del empate, Ferro se encontró con enormes huecos que en varias ocasiones lo ubicaron sin dificultades frente al arquero de la visita. Una de ellas, por ejemplo, se produjo a los 37 minutos, cuando el recién ingresado Jorge Pereyra Diaz, exageradamente solo frente a Sessa, remató de manera displicente para que el Gato tapara la bocha sin esfuerzo alguno.
Ferro no jugó un gran partido ni superó ampliamente a su rival. No obstante supo pegar en el momento justo y en el segundo tiempo controló el juego a partir de la diferencia obtenida a través del mencionado Miranda, lo que lo convierte en un justo ganador. De esta manera llegó a los 33 puntos, igualando a su verdugo Boca Unidos, quien dejó una tibia imagen en el Arquitecto Ricardo Etcheverri.







