“Nos mandan a la B” fue el grito de un allegado en el partido que, a puertas cerradas, jugaron Chacarita Juniors e Independiente Rivadavia de Mendoza en Ingeniero Maschwitz. La protesta generó la reacción de Gastón Rossi, mediocampista de este equipo que marcha último en la tabla de posiciones de la temporada 2011/12 de la Primera B Nacional y también es cola en la grilla de los promedios que lo condenaría a un inminente descenso en caso de no torcer el rumbo en el lapso de los próximos nueve partidos.
Falta mucho, es cierto. O tal vez sea poco porque a medida que van pasando las fechas el Tricolor no muestra reacción y los puntos que se van dejando en el camino se pagan realmente caro. Ni siquiera la mala campaña de los ascendidos lo salva a este Chacarita que navega en lo más profundo. Atlanta, Sportivo Desamparados y Guillermo Brown de Puerto Madryn celebran este presente del Funebrero porque, de continuar así, dos de los tres se salvarán del descenso directo y uno acompañaría a los de San Martín al inevitable desenlace de perder la categoría.
Chaca depende de sí mismo. Una seguidilla de victorias lo elevaría en el magro promedio y lo podría llegar a dejar en promoción aunque el campeonato siguiente esté obligado a sumar más de 55 puntos que serían los que hoy precisaría para tener el mismo promedio que tiene un Independiente Rivadavia de Mendoza que está al borde del abismo. En verdad el Funebrero siempre dependió de sí mismo, desde que arrancó el torneo y perdió ajustadamente contra River Plate por 1 a 0 reivindicándose la jornada siguiente, en un gélido mediodía de Villa Maipú, donde derrotó por la mínima diferencia al Víbora que luego sería el rival a vencer en este tramo final del campeonato.
Un decimosexto puesto en la temporada pasada y una última colocación en la actual son el camino incorrecto para este club que dos años atrás estaba jugando en Primera División. El destino quiso que un 23 de abril de 2010 perdiera ante Godoy Cruz de Mendoza por 1 a 0 jugando en la máxima categoría y un 22 de abril de 2012 cayera por igual resultado ante otro team cuyano, Independiente Rivadavia. En ambos momentos solo rondaba el descenso por la cabeza de los hinchas, de los jugadores y los dirigentes. En lo que va de esta temporada, el Tricolor ganó sólo dos partidos, lleva 18 cotejos sin ganar, sumó 8 puntos de los últimos 30 y con esa proyección el futuro es demasiado opaco.
Una última luz de esperanza nació este fin de semana en la entidad de San Martín cuando Luis Marabotto, el tercer técnico que usó el club en treinta partidos, dio un paso al costado. La dirigencia, rauda en sus movimientos, trajo al “Tano” Salvador Pasini que se encontraba haciendo una campaña sensacional con Estudiantes de Buenos Aires. El ex entrenador del Pincha de Caseros llegó al Tricolor para salvar al equipo de un descenso que parece inminente. Para ello deberá enderezar el rumbo que se perdió hacer rato. ¿Podrá?








