Marcos es el chofer de Carina Zampini en la novela Dulce Amor que está haciendo furor hasta en las concentraciones del fútbol argentino. Sin embargo el verdadero protagonista en Florencio Varela fue otro conductor también llamado Marcos, que con un remate que casi le rompe los dedos a Pablo Martín Perafán decretó el empate en uno entre Defensa y Justicia e Independiente Rivadavia de Mendoza.
Algo de novela tiene este Halcón de Ricardo Rodríguez. Su escuadra es la cenicienta de un campeonato pero como siempre debe haber un nudo que complica al que hace las cosas bien. Así juega y jugó el local ante La Lepra, tocando por lo bajo, tratando bien a la caprichosa y generando juego por las bandas ante la floja tarde de su enganche Gonzalo Bustamante. La ausencia de “Motoneta” Díaz fue suplida con creces por Marcelo Benítez quien salió del fondo en el esquema original para dar una mano en la ofensiva. Y fue por esa banda que llegó la apertura del marcador en pies de Víctor Píriz Álvez quien empujó un centro desde la izquierda para desatar la locura de las cuatro mil personas que estuvieron en el Norberto Tomaghello. Los Azules del Parque, que en la destemplada tarde bonaerense vistieron de blanco, tuvieron la oportunidad de empatar cuando el protagonista principal, este Marcos que se apellida Brítez Ojeda, agarró de volea un tiro de esquina que obligó a Perafán a rechazar como pudo para que luego Pablo de Miranda cabecee desviado ante el sorpresivo encuentro con el balón.
El conductor de la Lepra mendocina no sólo controlaba los hilos del mediocampo sino que era el motor de cada avance para los de Claudio Del Bosco. Tras su fallido intento en la primera mitad, fue por más en la complementaria y se encontró con la merecida revancha cuando tan sólo iban 3 minutos. Brítez Ojeda volvió a recibir una pelota en el área grande del Halcón y otra vez la agarró de primera para romperle el arco al portero local. Claro que si hubiese sido Sebastián Estevanez al menos le hubiera dicho “guarda lo dedo”, pero este corpulento número cinco no se apiadó y Perafán ni siquiera atinó a poner las falanges.
Con el uno a uno, el partido cayó en un pozo. Defensa y Justicia se olvidó del buen juego aunque continuó dominando las acciones sin generar peligro alguno. El ingreso de Facundo Silva por Gonzalo Bustamante le cambió la cara al dueño de casa. Sobre el final lo pudo ganar cualquiera de los dos equipos. A los 35 minutos un tiro libre de Marcelo Benítez con mucha rosca casi se mete en el ángulo superior izquierdo de Josué Ayala y a la jugada siguiente el ex Independiente de Avellaneda, Alberto Martín Gómez, intentó vencer a Perafán con un remate al primer palo que salió desviado para la fortuna del local. Iban 41 cuando el guardameta de la Lepra se encontró un fortísimo remate a quemarropa de Luis Jerez Silva y en tiempo de descuento Jonathan López no pudo darle la victoria a Defensa y Justicia. Así los cuyanos se llevaron un punto de Florencio Varela que es vital para seguir sumando en el promedio. El Halcón aún sufre por ese zapatazo de Brítez Ojeda que pudo arrancarle los dedos al uno pero terminó siendo gol de Marcos.
GUARDA LO DEDO – TOMA 2
Promediaba la segunda parte y el cotejo ya estaba igualado en uno. Defensa y Justicia no sabía como lastimar al arco de Josué Ayala y la impaciencia de los jugadores llevaba a cometer locuras como la siguiente. Darío Herrera marcó tiro libre para el Halcón cerca del círculo central. Carlos Rearte acomodó la pelota y René Lima se acercó a la zona de disparo mientras el volante local se encontraba inclinado tratando de buscar el mejor sitio para ubicar la pelota. Molesto por la presencia del rival, Rearte se tomó de la pierna del ex Rive Plate e Instituto de Córdoba y fuera del alcance óptico del árbitro le practicó una sesión de proctología al mediocampista visitante quien no reaccionó como Juan Román Riquelme frente a Fabián Santa Cruz en aquel recordado cotejo en el cual el diez de Boca Juniors fue expulsado tras ser manoseado por el volante de Banfield. Lima, soportó el abuso, relojeó al asistente número dos, Pablo González, quien tampoco había observado lo sucedido y se limitó a reírse un buen rato del momento que Rearte le hizo pasar en el “Tito” Tomaghello. ¡Guarda lo´dedo…!







