En Europa no se consigue, sólo en Parque San Martín. Este Deportivo Merlo que por momentos presentó un fútbol de alto vuelo derrotó a Patronato de la Juventud Católica de Paraná por 3 a 1 con dos goles de Ramiro López y un tanto de Maxi Barreiro mientras que Lucas Márquez había colocado el descuento parcial a través de un inolvidable zapatazo de 30 metros. El Santo por su parte volvió a mostrar un juego mezquino, diferente al que supo mostrar ante rivales de talla como Instituto de Córdoba o Quilmes Atlético Club y de esta manera no logró hilvanar su tercera victoria al hilo yéndose con las manos vacías del José Manuel Moreno.
Fue un partido vibrante, apasionante. Lo que aparentaba estar liquidado antes del décimo minuto de juego se esfumó y ambos brindaron un atractivo primer tiempo. A los seis minutos Maximiliano Barreiro ejecutó un córner desde el sector derecho, Leandro Lázzaro no pudo aguantar más la pelota y descargó para el mendocino quien envió un centro perfecto para el certero cabezazo de Ramiro López en el que Sebastián Bértoli, guardameta visitante, nada pudo hacer. No logró acomodarse en el terreno de juego el conjutno de Marcelo Fuentes que una corrida por izquierda del local aterrizó en los pies de Daniel Delgado que ingresando sin marca por el segundo palo descargó de primera con el autor del único tanto del partido para que estire la ventaja cuando el reloj aún contaba en unidades y no en decenas. Claramente era mucho más el Deportivo Merlo que se apoyaba en todo el frente de ataque y que además contaba con un aguerrido planteo en todas sus líneas. Sin embargo todo cambió cuando Lucas Márquez descontó con una acción que merece un párrafo aparte.
Iban 18 minutos y el Charro controlaba el partido. De a poco las figuras del “Coki” Jorge Torres y de Leonardo Acosta en la visita comenzaban a pesar en campo contrario y el duelo se había emparejado un poco pero nadie contaba con que el entrerriano Lucas Márquez clavase un remate desde más de 30 metros en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Darío Capogrosso que tuvo tiempo de mirar, calcular, confiarse, volver a mirar y, al igual que todo el público, no poder creer cómo la caprichosa se terminaba colando en el vértice. Tremendo golazo del Patrón, que ameritaba para ser destacado en este “párrafo aparte”.
El partido continuó su desarrollo normal después del grito pelado y gesticulado de Márquez. Lo pudo empatar el elenco de Marcelo Fuentes con un tiro libre que ejecutó sin ángulo el chubutense Gabriel Bustos y que obligó al uno local a volar para desviar el remate hacia el tiro de esquina. Sobre el final del primer tiempo Maximiliano Barreiro intentó definir por arriba del arquero de Patronato sin contar que Franco Miranda llegaba justo para cerrar. Sin embargo el defensor, en su afán de controlar el esférico, casi termina anotando contra su propia valla. Para colmo de males, el hombre que ingresó del banco de relevos por lesión de Gerardo Acosta, se fue expulsado infantilmente logrando no tener puntuación por no participar en más de 30 minutos de juego.
La complementaria era una incógnita que se despejó raudamente. Con la desventaja numérica Patronato dejó de oprimir al Charro y los dirigidos por el “Coqui” Néstor Ferraresi se encargaron de animar el encuentro. Juan Bravo, lateral derecho, se atrevió con dos fortísimos remates de afuera del área que Bértoli supo desviar con autoridad, Ramiro López le cedió el tercero a Leandro Lázzaro que remató bien pero se encontró con la resistencia del arquero rival e incluso Maximiliano Barreiro intentó colgarla de un ángulo pero salió desviado. A los 17 minutos, un tiro libre del delantero mendocino cerró el partido. Como si fuera con un guante la pelota se metió contra el ángulo superior derecho del arco entrerriano y se acabaron las chances para los de Fuentes que recién ahí reaccionaron e intentaron lastimar la valla contraria. Pero la mala suerte (dos remates en el palo en una misma jugada) y la floja tarde de algunas piezas importantes decretaron el 3 a 1 final favorable al Deportivo Merlo.
En Europa no se consigue, es cierto. Tampoco es necesario ser el marido de Wanda Nara. Este Charro tiene a su Maxi López en dos jugadores, justamente las dos figuras de la cancha: Barreiro y Ramiro.
