Se acabó la hora de gozar al rival de toda la vida que está penando con los promedios en la Primera División porque al Globo le llegó la hora de sufrir, una vez más, en carne propia con la tabla que nadie quiere mirar. Deportivo Merlo se aprovechó de este Huracán que ganó tan sólo un partido de los últimos doce que disputó y que con esta caída por 2 a 1 quedó a cinco puntos de una plaza de descenso directo que hoy si dirime entre Sportivo Desamparados, Guillermo Brown y Atlanta.
Finalmente se jugó el postergado encuentro entre el Charro y los Quemeros. La cita fue en el estadio de Almagro y, sinceramente, el horario no ayudó en cuanto a la convocatoria como para haberlo dilatado tanto. El CoProSeDe montó un operativo que no pudo brindar en su momento y lamentablemente tampoco pudo hacerlo en esta ocasión porque el partido estuvo suspendido durante 5 minutos cuando la parcialidad visitante no pudo tolerar el mal momento de su equipo e invadió de proyectiles el campo de juego. Las conclusiones quedarán a merced de cada uno aunque el balance de seguridad haya vuelto a dar negativo por el solo hecho de ver al mismísimo presidente de Huracán calmando los ánimos en plena disputa mientras la enfurecida gente amenazaba una y otra vez a los jugadores de un Globo que llegaba a este encuentro con una racha de 9 partidos invictos pero ocho de ellos habían sido empates que en lugar de endulzarlo lo hundieron por completo en ambas tablas.
Los del “Coqui” Ferraresi y los de Néstor Apuzzo se prestaron la pelota durante los primeros minutos donde el elenco de Parque de los Patricios insinuó apenas ser levemente superior. Sin embargo la mala tarde de Villegas generaba que cuando el ex CAI hiciera una buena sea Mauro Milano el que se calzara el traje de antihéroe. De a poquito y en silencio el Deportivo Merlo fue acercándose al arco de Lucas Calviño hasta que a los 24 minutos llegó un centro desde la derecha que Oswaldo Blanco acarició en forma de asistencia con su botín para la solitaria entrada de Maximiliano Barreiro que no dudó y puso el 1 a 0 parcial. A partir de ahí fue un monólogo y un sainete quemero. Otra vez Milano, otra vez Villegas, Battaglia desaparecido, la pelota le quemaba a los vestidos de blanco y la hinchada ya estaba prendida fuego. Al menos las situaciones estaban y esa ilusión de torcer la puntería y la racha se fueron con cada uno de los jugadores al vestuario para encarar una complementaria llena de expectativas.
Apuzzo apostó por el juvenil Jonathan Bustos ni bien arrancó la segunda mitad y le salió redondo porque el ingresante aportó frescura, velocidad y también esperanza. Iban 10 minutos cuando el “Cachorro” Javier Cámpora peleó una pelota contra la raya final, envió un centro atrás y el pibe que venía del banco puso el empate en José Ingenieros para calmar las aguas y apostar a dar vuelta el marcador. Pero poco duró la alegría para el hincha de Huracán porque 120 segundos más tarde Maximiliano Barreiro, el dueño del partido, anotó de chilena un verdadero golazo para dejar arriba en el marcador al Deportivo Merlo que justificó su victoria con una gran tarea defensiva de Mauricio Almada y una descollante participación de su delantero mendocino que no sólo mojó por partida doble sino que también jugó e hizo jugar al resto.
Más allá de algún mano a mano que desperdiciaron los de Parque San Martín y de alguna llegada sin mucha claridad por parte Quemera, el resto del partido tuvo la adrenalina del ida y vuelta de la parcialidad visitante que hostigó a su equipo y hasta se dignó a parar el juego en un tiro de esquina que favorecía a los de Néstor Ferraresi. La calma llegó de la mano de la comisión directiva de Huracán y los jugadores, con mucho amor propio pero sin fútbol, trataron de empatarlo. Lejos estuvieron. Atrás quedaron los cantos contra San Lorenzo de Almagro y su cercanía a la promoción. El panorama en Parque de los Patricios, de seguir así, puede repetirse en cualquier momento.
