El Santo se llevó un empate más que valioso de Caballito gracias a las manos del arquero local, Carlos De Giorgi, quien cuando el Verdolaga dominaba el encuentro le regaló la igualdad al conjunto entrerriano de Marcelo Fuentes. De esta forma Patronato de Paraná sumó un punto en el Arquitecto Ricardo Etcheverri que se colmó de ilusiones bien temprano y se retiró con algunos insultos destinados al guardameta de flojísima actuación.
La previa podía presentar un partido impredecible pero con el correr de los minutos quedó bien en claro que, de haber un ganador, tenía que ser el dueño de casa. La escuadra rojinegra tardó 24 minutos para poder elaborar un ataque y patear al arco aunque, valga la aclaración, el tiro fue sin potencia y de fácil captación para el número uno de Ferro que hasta ese momento tenía una mañana vaga y tranquila. Los de Mario Gómez tocaban la caprichosa y hacían rodar la misma en la puerta del área grande como si se tratara de handball pero le costaba dar esa puntada final para ponerse arriba en el marcador. Por eso mismo la más clara de los primeros cuarenta y cinco minutos se dio en tiempo de adicionado y a través de un exquisito remate de larga distancia de Julio Buffarini, la figura indiscutida, que Sebastián Bértoli cacheteó para desviar al tiro de esquina.
En la segunda mitad llegaron las emociones que no solo aparecieron en forma de gol sino también en situaciones caóticas dentro de un partido que venía tranquilo. Y si la gente de Ferro ya estaba enojada con la actuación de Nicolás Lamolina, terminó de enardecer cuando el referee mostró pasividad en algunas jugadas que requerían tarjeta. A los 4 minutos Marcos Acuña abrió el marcador ejecutando un tiro libre que colocó con un guante en el ángulo superior izquierdo de Bértoli. En ese momento la gente se olvidó del juez y entonó una vez más ese cántico que habla de la ilusión de pelear el torneo. Pero la alegría duró muy poco para los de Caballito porque el dueño de casa perdió una pelota en salida, Jara bien pegado a la raya de cal izquierda mandó un centro que no llevaba ningún peligro pero Carlos De Giorgi saltó para controlar esa bola y se la terminó metiendo en contra de su propia valla.
Ese regalo hizo que Patronato se despertara y comenzara a buscar la victoria. En la siguiente jugada, Carlos De Giorgi volvió a fallar en el cálculo aunque sólo sirvió para desconcentrar a Jara que no se esperaba otro error del guardameta. Los de Mario Gómez tuvieron la chance de ganarlo pero el poste le negó el segundo grito en dos ocasiones. Y así llegó el final, con silbatina para los de verde que de no ser por aquél desacierto se hubieran quedado con los tres puntos. Pero el Santo tuvo su milagro a través de las manos de otro…







