Un hijo pródigo de Parque Patricios como lo es Fernando Quiroz se encargó de darle otra durísima cachetada a su querido Huracán. Los dirigidos por Teté golearon al Globo por 5 a 1 y lo dejaron sin entrenador debido a que Néstor Apuzzo no continuará al mando del primer equipo.
El presente del Quemero es preocupante. Tras siete fechas sin ganar y con varios técnicos que desfilaron sin suerte por el banco, la tabla de los promedios se encargó de pasarle factura. Acechados por una promoción que todavía no le corresponde, lo único que hoy pretende el hincha de Huracán es no descender a la Primera B Metropolitana. Sin embargo el plantel porteño dio otro paupérrimo repertorio que enfureció a su hinchada y terminó provocando la salida del entrenador que tuvo dos pasos en esta temporada y en ambas volvió a coordinar las inferiores.
El partido, desde el inicio, tuvo un claro dominador: Aldosivi. Los del puerto aprovechaban la velocidad de Ignacio Malcorra y Marcelo Vega por las bandas y el peligro que generaban dos hombres, sumidos en un rol de centrodelanteros, como Matías Gigli y el gigante Jorge Piñero Da Silva. A los 11 minutos un centro desde la izquierda enviado por Malcorra atravesó todo el área para que sin marcas Vega le rompiera el arco a Lucas Calviño.
El Tiburón se relajó apoyándose en la escueta reacción de la visita que avisó recién a los 23 con un buen remate de Jonathan Bustos y concretó en la jugada siguiente con un centro de Sánchez Prette que no calculó bien Pablo Campodónico y con el arco a su merced anotó el “Cachorro” Javier Cámpora. Desde ese entonces y hasta el gol de penal de Matías Gigli, Huracán tuvo la chance de meterse en el partido pero no quiso. El “Pájaro” desde los doce pasos puso el 2 a 1 con el que se fueron al descanso ambas escuadras y la complementaria fue un trámite.
A los seis minutos Furios de cabeza marcó el 3 a 1 tras un córner de Malcorra. Cuando el reloj marcaba 16, Leiva le cometió infracción a Gigli y Saúl Laverni, juez del encuentro, sancionó el segundo penal de la noche. Jorge Piñero Da Silva fue el encargado en esta oportunidad de ejecutar la pena máxima y de poner al dueño de casa en la irreversible situación de un 4 a 1. Sin embargo hubo tiempo para más porque Malcorra tenía resto físico como si recién hubiese ingresado y cada vez que surcaba el lateral izquierdo era medio gol de Aldosivi. Calviño tuvo una triple salvada a los 25 pero luego no pudo evitar la caída de su valla por quinta vez cuando Uribe conectó el enésimo centro del ex CAI.
Con el 5 a 1 consumado, el local aminoró la marcha, manejó la pelota, le cedió terreno a un Globo desinflado dentro y fuera de la cancha. Los suplentes fueron espectadores de lujo y dejaron de precalentar. Néstor Apuzzo tampoco llamó a ninguno de ellos para que ingresara excepto la modificación que introdujo durante el descanso sacando a Lucas Villarruel y probando suerte con un Pablo López que es ajeno a esta realidad pero que por ser parte de este equipo no deja de tener su cuota de responsabilidad. El show dejó de estar en el rectángulo de juego y pasó a las tribunas donde las agresiones verbales se encargaron de cubrir los minutos finales. En la popular sur del José María Minella todo era fiesta. Aldosivi consumaba una goleada mientras en la vereda de enfrente el Quemero cosechaba otra derrota que lo dejaba sin entrenador y con un futuro incierto en lo deportivo. Si de este plantel depende la salvación, por lo visto en Mar del Plata, los hinchas van camino a ser Alfonsina Storni o a sufrir hasta el final.









