El conjunto millonario ganó por 3-0 en la vuelta al Monumental y aseguró su imagen como puntero despejando dudas y reasignándole al equipo de Almeyda su lucha por la recuperación de la identidad.
La expulsión temprana de Carlos Sánchez hizo pensar que sería una tarde complicada en Núñez, los pensamientos se barajaban en recuerdos cercanos de localía, donde a River más le ha costado. Se fue por doble amarilla, una falta y una protesta desmedida; River a partir de ese instante jugaría con uno menos. Un hombre menos más la importancia de Carlos Sánchez en el equipo, no es cualquier jugador, es un motor para este equipo. Lucas Ocampos, jugó un gran primer tiempo y otro gran partido, fue la figura de los millonarios y el costado izquierdo fue carnaval para él, Judelín Avezka lo sufrió; sus malabares, habilidades y genialidades se llevaron al arrastre a toda la defensa mendocina. A los 27 minutos de la primera etapa, Fernando Cavenaghi encontró la pelota en el área y metió el primer gol para River. Éste abriría el camino de la goleada que asegurarían en su casa, como local y frente a toda su gente.
Un jugador menos pero diez jugadores superiores a otros once, los de Almeyda cerraban la primera etapa jugando muy bien y ganando. La lepra mendoncina contó con los tacos de Fabbiani y los intentos de los volantes para generar juego pero el Monumental les fueron adversos porque se toparon con un equipo decidido a ganar, Zapata tuvo que mover las fichas en el Primer tiempo e ingresó Martín Gómez por Federico Guerra, aportó juego por los costados y le dio un poco de vida a los mendocinos.
Promediaban los veinte minutos del segundo tiempo y los locales comenzaban a sentir el cansancio que acarreaban por jugar todo el partido con un jugador menos, parecía que se venía Independiente, aviso y la respuesta de Vega fue muy certera tapando un mano a mano. A los 30′ Domínguez recibió una pelota de contra en la mitad de cancha, amagando a reducir la velocidad desaceleró y aceleró a la vez llegando al área, por más redudante fue una sensación realista y técnica que tuvo el delantero de River Plate quedó frente a un defensor y el arquero, convirtió y puso el 2-0 con pasito incluido en el festejo, con su amigo Fernando Cavenaghi. Independiente comenzó a llenarse de tarjetas amarillas, los amonestados por Germán Delfino fueron Leonardo Sánchez, Franco Quiroga, Martín Gómez, Mosquera, Fabbiani y De Miranda. Por el lado de River, Juan Manuel Diaz y Alejandro Domínguez, no podrá jugar la próxima fecha, a menos que se pida el artículo 225 por la convocatoria del Maestrico González a la selección de Venezuela.
Aguirre por Ocampos, Trezeguet por Cavenaghi y Villalba por Domínguez los cambios de aire; fueron los tres mejores del segundo tiempo. Mostraron lo bien que entraron, Martín Aguirre siguió empujando a River para adelante, Villalba agarró la pelota y se convirtió en el conductor natural de River, generó la expulsión del arquero de Independiente, Josué Ayala. Pablo De Miranda, tuvo que ir al arco porque Zapata había agotado los cambios.
La carta decía que había que seleccionar un postre francés…un centro de Abecasis fue conectado por Trezeguet de cabeza, el delantero disfrutó su primer gol oficial en River y con todo el público local; una satisfacción para el Franco-Argentino, su anhelo por volver a River le devolvió este instante tan feliz a los 42 minutos…a partir de allí más los dos minutos finales se desató una fiesta con indicios de desahogo por el triunfo por tres goles, por la forma de juego, por hacerlo de local y por mantener la punta. Tres goles frente a un equipo que está muy abajo en su nivel y sus jugadores no supieron responder ante el marco. River ilusiona, crece y salda esta deuda mínima, ensencial con matices de obligación. River es así, tiene que ser protagonista y jugar bien ante toda situación; Almeyda muestra el triunfo como prioridad pero su verdadera meta es la forma de juego e identidad.










