La última vez que se habían enfrentado Ferro y Central fue hace 10 años, en el marco del Torneo Clausura 2000 (obviamente, en Primera División). En aquella ocasión, el conjunto rosarino venció por 4 a 2 al Verdolaga en el Gigante de Arroyito. Yendo aún más atrás en el tiempo, fue en el Apertura ’99 cuando jugaron por última vez en el Estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri (partido que también ganó el Canalla por 4 a 0).
Una década más tarde, y con realidades bien distintas, se volvieron a ver las caras. En los papeles era uno de los partidos más interesantes de la jornada, ya que se trataba de dos equipos que por historia pertenecen a la Primera División, y que supieron ser campeones en la década del ’80. Sin embargo, el partido fue mediocre, acorde al presente que vive cada una de las instituciones. Ferro llegaba luego de una semana intensa, en la cual los jugadores hasta llegaron a amenazar que no se presentarían a disputar el encuentro, debido a la deuda que sufrían por falta de pagos. Central, por su parte, no logra encontrar el rumbo desde que comenzó el torneo, y los resultados no lo acompañan.
Desde el principio, el local fue quien tomó el control de la pelota. Con pocas ideas y mucho esmero, intentó vencer el arco de Broun, sin embargo careció de peligro en el ataque. Los dirigidos por Merlo nunca supieron ni entendieron cómo acomodarse en el campo de juego. Abusaron de las imprecisiones y, por momentos, defendieron con una exagerada línea de cinco defensores. Así terminó el primer tiempo, con un partido aburrido que tuvo en un cabezazo de Figueroa a los 45 minutos la situación más clara.
En el complemento, Ferro salió decidido a ganar el partido. En los primeros minutos acorraló al Canalla en su área, y hasta llegó a exigir a Broun. A pesar de esto, el match parecía destinado a finalizar cero a cero, hasta que llegó el sorpresivo gol de Ferro. A los 23 minutos, de Blasis habilitó al recién ingresado Altamirano, quien luego de una exquisita jugada personal y una efectiva definición, abrió el marcador para el Verdolaga, y desató la euforia en las tribunas. El equipo rosarino nunca supo reaccionar. Cuando parecía que apretaba un poco en busca del empate, sufrió la expulsión de Roberto Guizasola y volvió a hundirse en la mediocridad.
Ganó bien Ferro. Es cierto que lo hizo con más actitud que ideas, pero sirvió para cortar una racha de 5 partidos sin victorias. Central nunca estuvo a la altura de lo que exigía el partido, y todavía no le encuentra la mano a la categoría. Sumó su tercera derrota en apenas 8 encuentros,y quedó en zona de promoción.
