El Mirasol derrotó al Bohemio por 2 a 0 en Isidro Casanova, cosechó su sexto partido sin derrotas como local y no sólo se acercó al objetivo de los cincuenta puntos sino que envío a su rival de esta tarde a la zona de descenso directo ya que fue automáticamente superado por un Chacarita Juniors que parecía condenado. La visita, más allá de la caída, protestó enérgicamente una mano en el área que hubiese significado la chance de empatar el partido en su momento pero Jorge Baliño se desentendió rápidamente del reclamo.
En sí, el partido fue malo. En los primeros diez minutos sólo hubo una llegada de riesgo producto de un enganche de Diego Cisterna quien hamacándose hacia un costado buscó el palo más lejano de Fernando Pellegrino que pudo tapar la pelota por su longitud corporal en una notable estirada. Los de Villa Crespo iban con buenas intenciones hacia el arco de César Monasterio pero sin saber cómo definir una vez que estaban en las adyacencias de la línea de gol. Cuando ninguno merecía abrir el marcador llegó un remate rasante de Cisterna desde afuera del área en el que nada pudo hacer el guardameta visitante.
Parecía que los de Carlos Roldán necesitaban de un cachetazo para reaccionar y cuando se reanudó el juego apostaron a conseguir la igualdad cuanto antes. El palo le negó el gritó a Juan Segovia, Diego Bielkiewicz cabeceó al poste más lejano de Monasterio y salió muy cerca, y sobre el final un testazo del ex Lanús fue desviado en la línea por la defensa local en la jugada que la que una parte del pueblo Bohemio reclamó mano y otra fracción insinuó que el central del Mirasol se había colgado del travesaño para rechazar el pelotazo con destino de red.
Sin embargo las intenciones de Atlanta de empatar duraron hasta el entretiempo. En la complementaria el team de Villa Crespo estuvo muy lejos de lograrlo, el partido volvió a tornarse tedioso y en un avance de la visita llegó el 2 a 0 definitivo. Almirante armó la contra, la pelota cayó en los pies de Diego Cisterna, la figura del partido que levantó la cabeza y le puso un perfecto pase a “Trapito” Vega quien tuvo tiempo de matarla con el pecho y romperle el arco de Fernando Pellegirno. A pesar que el “Negro” Roldán apostó por cambios ofensivos para torcer la historia, el equipo no funcionó.
El dueño de casa estiró su invicto en Isidro Casanova donde no pierde desde el 17 de febrero cuando cayó sobre el final con el Quilmes Atlético Club. Los de Giunta le volvieron a agarrar la mano a su cancha donde todavía deben recibir a Gimnasia y Esgrima de Jujuy y a Boca Unidos de Corrientes. El Bohemio, más allá de esa protesta, deberá analizar dónde tiene que trabajar en las próximas cinco fechas para evitar el descenso directo, el mismo que le volvió a pertenecer y que justamente se lo entregó en manos su eterno rival Chacarita Juniors.
