
Cumpliéndose un año de aquel día en que General Lamadrid sorprendió a todos y ascendió a la Primera B Metropolitana, todas las personas que siguen las categorías más bajas de nuestro fútbol querían ver si el equipo dirigido por Franzoni podía mantenerse, aunque sea un año, en la categoría.
Pero las 19 derrotas que sufrió durante el torneo determinaron lo que hoy se consumó, el retorno a la Primera C.
La Cenicienta del torneo había llegado a la cancha de Estudiantes de Buenos Aires, en donde hace de local Acassuso, sabiendo que un empate lo dejaba todavía con vida pero debiendo ganar obligadamente los próximos cuatro partidos y, por supuesto, depender que Italiano no sumase ni una sola unidad.
Con esa premisa, Lamadrid inició un encuentro que se le complicó de entrada ya que, como todo el partido, Braian Romero superó por la derecha a Matías Giménez, de floja tarea, y éste se lo llevó puesto dentro del área cuando el jugador “Quemero” se disponía a ajusticiar a Granero. Sebastián Cobelli no tuvo más que fusilar al arquero “Carcelero” , y poner el 1 a 0 a los 4 minutos que, hasta ese momento, sonaba a demasiado para el trámite de las acciones.
Desde ese momento, el partido se hizo ordinario. La pelota voló por los aires de Caseros y sólo se vio una chance, a los 28, desperdiciada por Facundo Pumpido quien no supo definir ante la salida de Granero y el retroceso desesperado de los defensores del equipo de Devoto.
Sin embargo, cuando parecía que Lamadrid se iría en desventaja a entretiempo, llegó el empate. Tras un centro llovido de Martínez, Ruhl salió muy mal y Ledesma pegó un frentazo que le dio esperanza al “Carcelero”.
La ida a los vestuarios hacía pensar en un Lamadrid buscando retener el empate, tratando de aspirar a algún contragolpe.
A pesar de esto, el segundo tiempo comenzó muy chato. Acassuso tomó las riendas del partido, aunque pudo comenzar en desventaja si un remate de Ferreyra hubiese tenido destino de red.
Sin embargo, a los 15, llegó el mazazo para Lamadrid. Tras un centro de Chao, Mazzulli literalmente se llevó puesto a todos y pegó un cabezazo que puso en ventaja a los de Boulogne, y sembró la desesperación en el equipo visitante.
Tanto así fue el nerviosismo en el elenco de Devoto que, diez minutos más tarde, recibió dos goles más. El tercero llegó a través de una gran corrida de la figura del partido, Braian Romero, y la definición en soledad por parte de Cobelli; mientras que el cuarto, y tras una serie de rebotes, fue obra del mismo jugador quien sólo tuvo que empujarla a la red.
Con la enorme desventaja, Lamadrid fue desesperado en la búsqueda del descuento. Smargiassi y Pizzarro jugaron veinte minutos al lado del arquero Ruhl buscando lo que, para ese entonces, parecía un milagro. Y de la lluvia de centros que cayó en los cinco minutos que siguieron al gol “Quemero”, fue que Lamadrid descontó mediante un cabezazo del propio Pizzarro, quien rápidamente depositó la pelota en el punto central de la cancha para que su equipo buscase otro gol que lo acerque al tan ansiado empate.

El empuje del conjunto “Carcelero” fue constante en los últimos minutos. Ya sin ideas, con más corazón que fútbol, Lamadrid buscó una igualdad que jamás llegó. En los últimos instantes, Planté puso el quinto, tras otra escapada de Romero, y Cobelli el sexto, en un calco de lo que fueron los goles anteriores.
Los segundos finales sólo sirvieron para ver la desazón de los jugadores de Franzoni que dejaron todo, pero no les alcanzó. Fue el final de un sueño que parecía inalcanzable pero que había tomado algo de vuelo luego de la gran victoria frente a Los Andes.
Con esta victoria, Acassuso quedó a seis puntos del reducido a falta de cuatro partidos para la finalización del torneo. Por su parte, Lamadrid retornará a la Primera C, aunque antes le restan cuatro partidos y, de yapa, en la última visitará Agronomía para tratar de, por lo menos, ahogarle a Comunicaciones la posibilidad de ingresar al reducido.