Clara y contundente diferencia entre Colegiales y Nueva Chicago: futbolísticas y físicas. A los cinco minutos se abrió el partido con el gol de Borrego (gran zapatazo de 35 metros que encontró desatención en un Monllor adelantado) y allí mismo se empezó a cerrar.
En un campo reducido quien se queda quieto pierde, es absorbido por la marca y no juega. Eso pasó con Chicago. Por el contrario Cole ganó esa zona a través de Buzzi, bien secundado por Zeballos, mientras Borrego hacía indescifrable la estadía de Banegas. A ellos hay que sumarle el gran trabajo realizado por Ceresetto quien siempre le ganó a los tres del fondo visitante. Se notó y mucho que uno (Cole) venía de quedar libre, descansado y que el otro (Chicago) finalizaba la seguidilla de partidos que le impuso el fixture, su interna y la lluvia. La visita estuvo más cerca en el marcador que en el juego, allí siempre fueron más los de Munro. Un tiro libre de Borrego que se desvió en Carboni y sacó con esfuerzo Monllor y un toque de Vildozo sobre el arquero que salvó Testa cuando ingresaban varios, fueron el preámbulo de las segunda conquista que nace de una pelota perdida por Banegas casi en mitad de cancha con todo el equipo saliendo, llegó el centro al medio del área para que Vergara hiciera cumplir la “ley del ex” y sometiera a Monllor, que efectuó una tardía y desconcertada salida en su intención de tapar al atacante. Enseguida nomás Serrano descontó tras pase de Christian Gómez para meterse otra vez en partido y allí la (mala) fortuna, ya que Carboni sacó un remate seco que hizo estremecer el caño derecho de Ramírez.
A Cole le alcanzaba con mover la pelota para fabricar espacios ante el quietismo Verdinegro. No se habían acomodado en el complemento cuando un nuevo desborde de Ceresetto le llegó a Vergara, quien definió de zurda junto al palo izquierdo. Los cambios que intentó Franceschini no resultaron, se repitieron los centros frontales que hicieron simple y fácil las cosas para Ramírez. Además, cargados de impotencia, existieron algunos golpes de más que Dóvalo pareció no ver, o no querer ver. El toqueteo en el medio, el estiletazo a los puntas y la búsqueda del gol que quede guardado en el cuadro hizo que el marcador no se ampliara. El palo se lo volvió a negar a Carboni -ahora de cabeza-; la piernas ya no daban más en la visita y quedó partido: unos atrás, otros adelante tal cual un equipo de solteros y casados, sin nadie en el medio que vuelva.
Colegiales sueña y tiene con qué; Chicago, quien cortó esa serie positiva que lo hizo llegar hasta los lugares de vanguardia, deberá reorganizarse con el octogonal como norte.
COLEGIALES (3) - Horacio Ramírez; Tomás Farina, Martín Abaurre, César Leguizamón Arce, Cristián Valdéz; Elías Borrego (‘32Mariano Barale), Luis Zeballos, Héctor Buzzi, Cristian Vergara (ST’20 Jonatan Torres); Luis Ceresetto (ST ‘37Lucas Vicente) y Ángel Vildozo. DT: Atilio Svampa. SUPLENTES: Jonathan Zarza, Germán Mendoza, Nicolás Torres, Juan González.
NUEVA CHICAGO (1) - Daniel Monllor; Samuel Cáceres (ST ’24 Eduardo Berón), Leandro Testa (ST ’28 Juan Barreña), Matías Escudero; Emiliano Lago, Damián Lemos, Julio Serrano, Lucas Banegas (ST ’17 José Ramírez); Christian Gómez; Leonardo Carboni y Cristian Alfaro. DT: Mario Franceschini. SUPLENTES: Rodrigo Drago, Roberto Bochi, Adrián Scifo y Ezequiel Petrovelli.
GOLES: PT 5´Borrego (C), 23´Vergara (C) y 26´ Serrano (CH); ST 2´ Vergara (C).
AMONESTADOS: Testa, Lemos (CH).
ARBITRO: Pablo Dóvalo // LÍNEA 1: Octavio Stewart Usher // LÍNEA 2: Gustavo Pensotti
CANCHA: Colegiales
Cobertura: Aldana D´Apice y Julio Osvaldo Cordara