La primera rueda de la B Metropolitana ya terminó y si hubiéramos apostado por los grandes de la categoría, hubiésemos quedado en bancarrota. Vamos a empezar de abajo para arriba con respecto a los grandes.
Deportivo Morón decepcionó a todos: con sólo 19 puntos, ya mira de reojo la promoción para no bajar a la C, en lugar de estar peleando el ingreso al Reducido como nos tenía acostumbrados los últimos años. El destino de Temperley es incierto, ahora con Adrover como técnico, y con Campodónico y Marclay más afuera del equipo que adentro, su futuro pasa a estar más en manos de San Telmo, Italiano y Lamadrid, que del propio “Gasolero”.
La floja campaña de Almagro lo vuelven a insertar en la lucha por evitar la promoción; si bien el equipo de Finarolli ganó dos partidos al final, que le devolvieron la esperanza de ingresar a un posible Reducido.
Defensores de Belgrano es, quizás, de quien más se esperaba. Con refuerzos de jerarquía, el conjunto de Belgrano jamás jugó decididamente bien, ni convenció a su gente. Hoy se encuentra fuera del Reducido pero sus simpatizantes confían en que, con la magia de Ortega, esto se revierta.
Y, por último; Platense, Chicago y Los Andes están lejos pero a la expectativa de que los que están arriba se caigan y, con su chapa de clubes que estuvieron en primera en los últimos años, puedan arrimarse a un ascenso que parece estará entre los cuatro que hoy están en lo más alto.
Párrafo aparte para los punteros. Brown de Adrogué y Sarmiento fueron, sin atenuantes, los mejores y más parejos equipos de la primera rueda. Si bien, Colegiales y Estudiantes los persiguen; parece que los de Svampa y por ahora Pasini, tienen algunos problemas cuando deben defender la cima a la que fechas atrás habían conseguido llegar.
El que merecería un título o capítulo fuera de esto es Italiano. La urgencia por resultados hicieron mella en el equipo, que sólo consiguió cuatro victorias y se fue goleado en más de una oportunidad. Pero los triunfos finales hicieron que el “Tano” respirara, y viera de más cerca a sus inmediatos perseguidores en su lucha por evitar el descenso y la promoción.
Y si de sueños hablamos, Lamadrid se encuentra en un sueño que, de a poco, se podría tornar en una pesadilla. Si el equipo de Franzoni sigue perdiendo, estará las últimas fechas del torneo pensando en la próxima temporada, pero de vuelta en la Primera C.
Pero más allá de campañas malas, buenas o regulares; hay que decir que la Primera B ha mejorado su nivel. Ya no es la categoría del “Pelotazo” puro, sino que se intenta jugar por abajo, con la base, en algunos equipos, de jugadores de experiencia y talentosos como los casos de Scamporrino, Cobelli o Figueroa; y las apariciones de goleadores como Grecco, que confirma su buen momento en Brown (A), Leonardo Romero o Ángel Vildozo.
El torneo que viene esperará ansioso y nosotros también, no sólo en la búsqueda del campeón y del que le haga fuerza a un equipo de la B Nacional, sino también de los equipos que, por sus limitaciones, deban bajar ya sea directamente o en un cotejo doble con un equipo clasificado, a la Primera C.
Informe: Juan Ignacio Sendra