Todavía Cristian Yassogna se debe estar reprochando los dos manos a manos que no pudo aprovechar y que muy bien han sido tapados por Sergio Matinella. La falta de eficacia le jugó una mala pasada al Pincha de Caseros que ganaba uno a cero, quedaba como único líder, pero enfrente tuvo a uno de los mejores equipos de la categoría que con mucha clase logró empatar y hasta mereció ganarlo debiendo nomás conformarse con el 1 a 1 final y la brillante performance de la escuadra de Pablo Vicó.
Brown de Adrogué y Estudiantes de Buenos Aires abrieron la jornada sabatina de la Primera B Metropolitana. Un mediodía atípico para mayo con temperaturas casi estivales recibió a sendos equipos que jugaron lo que podría ser una final anticipada del Reducido. El Tricolor en todo momento impuso su exquisito juego en el Lorenzo Arandilla mientras que la visita aprovechó algunas falencias del rival para poder generar peligro en un recinto donde el dueño de casa siempre impone respeto y toca de primera, algo poco visito en la categoría.
A los 8 minutos avisó el equipo de Vicó tras una fallida salida de Sebastián Ferreira que fue capturada por Martín Minadevino quien en dos pasos se sacó la marca y zapateó a colocar buscando el palo más lejano de Martín Ríos pero el disparo salió muy cerca del poste derecho. Instantáneamente llegó el primer mano a mano que Matinella le tapó a Yassogna y el partido se hacía de ida y vuelta. Hubo que esperar hasta los 33 del primer tiempo para que Edilio Cardoso habilitase de cabeza al delantero rosarino que cuando iba a definir fue obstaculizado por el guardameta local privándolo de un gol que nunca le llegaría a él. A quien sí le llegó el tanto fue a un ex Brown como Andrés Montenegro quien sólo tuvo que empujarla abajo del arco a los 36 tras un centro ajustado de Luis González.
El 1 a 0 favorable para Estudiantes lo dejaba en lo más alto del campeonato. Se festejaba en Caseros, se sufría en Junín y se lamentaba en Adrogué porque el dueño de casa no merecía estar cayendo y la mala tarde de Gastón Grecco lo privaba de conseguir la igualdad que Brown merecía. La complementaria fue electrizante y no apta para cardíacos. El local fue amplio dominador en la segunda etapa y más aún cuando ingresó Pablo Casado que le aportó esa magia que le faltaba a la escuadra que manejaba los hilos pero no lastimaba. Iban 35 minutos cuando el calvo volante surgido de las inferiores de Defensores de Cambaceres sacó un fortísimo remate que se clavaba contra el palo izquierdo de Martín Ríos que, en un esfuerzo descomunal, logró desviar dando rebote. Ese rechazo fue capturado por Andrés Guzmán quien aprovechó la gentileza y marcó el empate con todo el arco a su merced y a pesar del esfuerzo del ex arquero de Huracán y el Deportivo Maipú de Mendoza.
A diez del final se desmoronó el sueño de pelear hasta el final para Estudiantes de Buenos Aires que sintió el cimbronazo de los dos puntos que dejaba en el camino, perdió el orden y casi lo termina perdiendo. Lo tuvo Gastón Grecco pero su remate dio en el travesaño y pico afuera por muy poco y en tiempo de descuento Martín Ríos tuvo una doble salvada providencial para que el Pincha no se fuera con las manos vacías del Lorenzo Arandilla. De todos modos, entre sumar un punto o ninguno le daba lo mismo a este plantel que había vuelto a soñar con el campeonato y a tres jornadas del final tuvo que despertarse de golpe para entender que el ascenso directo depende más de un milagro que de la ilusión que generó la última caída del puntero Sarmiento.







