La imagen del final, de los últimos minutos cuando Chicago ya había definido el partido con el gol de Christian Gómez, terminó de definirse un pleito: de un lado Bazán Vera, del otro la gente de Chicago. Y si hubo que esperar hasta ese momento es porque el grandote delantero del “Lechero” imponía respeto ante cada pelotazo frontal, más cuando ingresó Chiquilito a sumar su altura.
Antes, un claro dominador en la primera etapa (Chicago) que se fue al descanso con una exigua diferencia al fallarle el GPS a Berón quien dañaba con su velocidad, pero al no meter el freno en el momento justo para pensar, se diluían las acciones de peligro. Fue muy clara la diferencia en el juego, desde la sapiencia de Serrano para manejar la pelota, a sus espaldas Lemos los corría y le ganaba a todos, y en tres cuartos de cancha “Gomito” iniciaba los ataques vía Berón como un antiguo wing, bien abierto por ambas bandas haciendo valer su velocidad ante Ramos y Angeloff.
A los 8 minutos Chicago abrió el marcado a través de Lemos que se encontró con un rebote corto tras un tiro de esquina. De allí en más hubo que contabilizar acciones muy favorables para, si se quiere, hasta definir el partido en esa etapa. A Saber: un remate de Gómez tras una doble pared con Lago y Alfaro que se fue apenas arriba; Ramírez tras un pase de Serrano desde el piso se la levantó al arquero y siguió su vuelo por arriba del horizontal; un cabezazo de Alfaro, desde muy buena ubicación que Cabral mandó al tiro de esquina; asistencia de Gomito, Berón solo frente al arquero la tiró ancha; luego de una jugada preparada Gómez lo vio a Barreña y el cabezazo de este dio en el horizontal y cuando el “Pampa” fue por su revancha se la desviaron al córner; y la gran polémica, cuando Berón ganó por afuera, tiró el centro atrás y Greco en su afán de rechazar la metió en su propio arco, pero el asistente (Diego Barón) indicó que la pelota se había ido.
No, no se dejó afuera ninguna acción de riesgo. Para la visita no la hubo. Hasta que sobre los ’36 anunció Aquino con un remate desde treinta metros que se fue por sobre el horizontal y en la siguiente, el mismo jugador quedó solo sobre la izquierda del área para marcar la igualdad. ¿Injusto? Sí, pero hay un viejo axioma en el fútbol que cuenta “los goles que no se hacen en un arco, se los recibe en el propio”. Tras el empate hubo un silencio y en ese silencio se oyó a Serrano decirle a Berón andá y este fue hasta el fondo, sacó el centro atrás que Alfaro le puso el pecho para marcar la diferencia merecida para el dueño de casa.
No se habían acomodado para el complemento cuando Bazán Vera le tiró el “carro” encima a Escudero para bajarle de cabeza la pelota a Aquino quien sometió a Monllor con un tiro corto y esquinado. En el festejo, el “9” apretó sus puños, miró desafiante a la cabecera y le mostraba un tatuaje en su brazo izquierdo. Allí comenzó otro partido.
Se hizo todo más equilibrado, no tan bien jugado, más peleado y en ese terreno se afirmaba mejor la visita, ya que era a lo que había llegado a Mataderos. Duró solo diez minutos la paridad hasta que apareció otra vez la pegada de Serrano, Lemos le ganó a la salida de Cabral y la pelota se fue hacia la izquierda por donde ingresaba solo Berón que solo tuvo que empujarla al gol. Si bien la chapa final marca cuatro goles, cuánto le costó convertir a Chicago. Tras la diferencia conseguida se apuntaron otras cinco acciones que debieron terminar en gol, pero no. Barreña no la pudo meter en el primer (entró solo) palo tras córner de Gómez; a Berón se le nubló la vista cuando enfrentó a Cabral, también solo frente al “uno”; Greco salvó sobre el palo derecho antes que le llegara la pelota a Escudero tras centro de Gómez; Serrano le dio cruzado afuera cuando el arquero visitante solo miraba; y una acción donde participaron Gomito, Castagno y le quedó larga a Carboni solo frente a los tres palos. Como contrapartida Tristán Suárez llenaba el área de pelotazos y la sola presencia de Bazán Vera inquietaba. El Indio fue amonestado por terminar en gol una acción donde bajó la pelota con el antebrazo. Jugaba su partido el experimentado centrodelantero; complicaba adentro, provocaba afuera. Hasta que Chicago se olvidó que enfrente había otros diez jugadores y allí estaba la picardía del ex Almirante Brown, todas las vistas con él, alguno quizás lo podía aprovechar.
Pero llegó el definitivo gol de Gomito, entrando por la izquierda la metió junto al palo más lejano y allí, ya se sintieron ganadores los hinchas y desplegaron todo tipo de cantos contra el “odiado” rival. Ganó Chicago, convirtió cuatro goles pero deberá revisar todos los que no pudo hacer; aunque el vaso medio lleno dice que las crearon. Del otro lado no alcanzaron los goles de Aquino y todo el folclore aportado por Bazán Vera quien se hizo cargo de su equipo y hasta el minuto ’43, sin más que pelotazos, mantuvo ocupado a todo Chicago: adentro y afuera.
NUEVA CHICAGO (4) - Daniel Monllor; Matías Escudero, Juan Barreña y Ariel Coronel; Damián Lago (ST ’39 Damián Castagno), Damián Lemos, Julio Serrano y José Ramírez; Christian Gómez; Eduardo Berón (ST ’24 Lucas Banegas) y Cristian Alfaro (ST ’33 Leonardo Carboni. DT: Mario Franceschini. Suplentes: Rodrigo Drago, Emanuel Tus, Roberto Bochi y Ezequiel Petrovelli.
TRISTÁN SUÁREZ (2) - Gerardo Cabral; Carlos Ramos (ST ‘4 Leandro Collavini), Lucas Crespín, Claudio Greco y David Angeloff (ST ’16 Martín Ortiz); César Aquino (ST ’28 Jorge Chiquilito), Nelson Martínez, Rodrigo Vélez y Luis Peña; Daniel Bazán Vera y Javier Pintos. DT: Jorge Vivaldo. Suplentes: Ivan Brun, Leonardo Harkes, Matías Sproat y Nicolás Bauchet.
Goles: PT ‘8 Lemos (CH), ’40 Aquino (TS) y ’43 Alfaro (CH); ST ‘2 Aquino (TS), ’10 Berón (CH) y ’43 Gómez (CH)
Amonestados: Coronel y Gómez (CH); Ramos, Greco, Angeloff y Bazán Vera (TS)
Arbitro: Nicolás Lamolina. Juez 1: Diego Barón. Juez 2: Gustavo Apazza
Cancha: Nueva Chicago
Informe: Aldana D´Apice y Matías Miano







