En un partido accidentado por donde se lo mire, el equipo de Sergio Lippi derrotó al Calamar de Vicente López en el Eva Perón de Junín y se trepó a lo más alto del campeonato de la Primera B Metropolitana. Con un flojo arbitraje de Carlos Stoklas, un corte de luz de casi veinte minutos y un gol en el minuto 62 de la complementaria el Kiwi se alzó con una victoria que vale oro para sus aspiraciones mientras que el Marrón se retiró envuelto en llamas tras sentirse condicionado por distintos aspectos.
La llegada para el equipo de Fabián Nardozza no fue una caricia ni mucho menos. Reportaron varios medios partidarios de Platense que los jugadores, periodistas y allegados ingresaron al estadio bajo un clima hostil palpitando lo que sería, más tarde, una verdadera batalla. Con sendas escuadras en el rectángulo de juego comenzó otro show, el de las amarillas para la visita y la pasiva reacción de los jueces para las infracciones locales. A todo esto no hay que quitarle méritos a un Sarmiento que está puntero y que se muestra ordenado en todas las líneas logrando en sí una máquina aceitada para no tener fisuras en ningún sector.
Por doble amarilla fue expulsado Gastón Schmidt a los 40 minutos de la etapa inicial quedando el Calamar con diez hombres durante más de un tiempo. Condicionado por las cartulinas amarillas y pensando en el duelo ante Villa San Carlos, el Marrón debió soportar en la complementaria los embates de este Sarmiento, que movilizado por el gran número de hinchas que asistieron para apoyar al plantel, no podía defraudar a la gente. Si algo le faltaba a la noche de Junín era que las luces del estadio Eva Perón se apagaran por completo dándole así un poco de aire a los de Nardozza que aguantaban los centros y las llegadas del Kiwi.
La electricidad regresó dieciocho minutos después y el partido se jugó hasta el minuto sesenta y cinco. Lo tuvo Héctor Cuevas pero increíblemente se olvidó el esférico cuando tenía prácticamente le arco a su merced. También se lo pudo llevar Platense cuando Luis Solignac remató hacia un arco sin Claudio Flores pero el ex Quilmes, Roberto Tucker, sacó en la línea devolviéndole el alma a los presentes en el estadio. Sin embargo, cuando todo indicaba que los de Vicente López se llevarían un punto de oro de Junín, apareció Gustavo Benítez para vencer al “mono” Martín Bernacchia y dejar las tres unidades en el vestuario local que celebró no sólo la victoria sino el arribo a la punta en soledad. Ahora sí Sarmiento tiene luz verde para soñar con su regreso al Nacional.








