Cuando menos lo merecía lo ganó Chicago; cuando renunció a jugar encontró el gol que abrió el partido y el adelantamiento Celeste le abrió espacios para marcar un segundo tanto y crear más situaciones que en todo el encuentro.
Hay que hacer una doble lectura en cuanto a la formación que puso en cancha Mario Franceschini. Los nombres indican un ¿cauteloso? 4-4-2 como local y con la necesidad de ganar para aprovechar la jornada libre de Brown (se puso a 3 puntos) en la búsqueda de una mejor ubicación para el octogonal. Sin embargo, el escalonamiento indicaba otra cosa. Sólo quedaban como contención Lemos y Bochi, mientras Scifo y Ramírez iban por los costados sin la preocupación de volver ya que a sus espaldas estaban Testa y Banegas. Entre la idea y la ejecución de la misma hubo una gran distancia. Scifo y Ramírez hicieron un surco por las bandas y en tres minutos crearon tres claras situaciones de gol en el juego de arriba donde la pelota merodeaba el área chica y en una no pudo Caceres, en la otra Alfaro y una tercera con Banegas. Eso fue todo y no porque Temperley haya planteado algo distinto, sólo que las escaladas de los “viejos wines” terminaban con bochazos frontales que eran de simple contención para Medina. Caduco el “Plan A”, no tuvo “Plan B” ya que desde el centro del campo la pelota salía sucia (se extrañó el inicio de la jugada a través de Serrano) por lo que Christian Gómez debía bajar a buscarla, recorrer muchos metros y llegar al fondo ya sin fuerzas. Mientras tanto Alfaro era presa fácil de los centrales. Entonces se empezó a “jugar el partido” pensado por el “Chaucha” Bianco, lucha en el medio e intentar llegar con el dúo Marclay – Campodónico, aunque el más incisivo fue Ignacio Fernández. Fue el “Pájaro” quien intentó el adelantamiento permanente de Monllor con un lejano remate que el arquero debió volver sobre sus pasos para contenerla casi en la línea de gol.
Se esperaban cambios en el local, ya sea de nombres (Gardeano para “hacer de Serrano” y que el juego comenzara desde el medio parecía una buena opción) o de esquema y no por el esquema en sí sino por los ejecutantes que no cumplían el rol buscado: llegar al fondo y habilitar al dúo Gomito-Alfaro. Sin embargo, en el cuarto de hora, el técnico se la jugó con Berón (a la posición de volante por derecha) y Scifo de doble cinco –salió Bochi-. Más de lo mismo parecía. Del otro lado el Chaucha ponía a un rapidito (López) en lugar del grandote y estático Campodónico. Sin dudas se paró más que nunca de contra y Fernández amenazó tres veces: un derechazo cruzado que se fue “ahí” del caño izquierdo y dos tiros libres, uno de cada banda que se fueron anchos por poco. El siguiente cambio fue puesto por puesto, adentro Carboni, afuera Alfaro. El técnico seguía en su esquema más allá del pedido de la tribuna que decía “hay que ganar”. Por su parte en la visita entró un mediocampista con buen juego (Carreira) por el “Pájaro” Marclay; le caía bien el punto a Bianco. En 120 segundos Testa vio dos veces la cartulina amarilla (bien en ambas) que derivó en la color sangre, Chicago se quedaba con diez faltando 15 minutos. Sin ideas, con “Gomito” queriendo jugar y sin encontrar con quién. Sobre los 35 estaba parado para entrar Vinaccia y el cartel indica el N° 10. Sí, ante la incredulidad general y del propio jugador, salía del campo el único que intentaba jugar. Hasta allí el comentario razonable, porque lo que ocurrió después está fuera de todo análisis. Todo lo escrito, dicho y pensado se esfumó cuando en la primer pelota que tocó Vinaccia (su reemplazado aún no se había sentado en la banca) encaró hacia adentro, jugó con Berón quien sacó un centro que encontró a Carboni ingresando por el segundo palo para marcar la apertura.
Un punta (Rial) por un defensor y los espacios que se abrieron, dos corridas de Berón sin efectividad en los metros finales y en el último minuto, para darle la razón a Franceschini y no a los analistas como quien suscribe, el Tanque Carboni ingresó por izquierda, enfrentó a Medina y lo venció con un zurdazo al medio del arco para poner un resultado que diez minutos antes era impensado. Por eso lo lindo de este juego que alguna vez el gran Dante Panzeri nos legó en su libro “Fútbol, dinámica de lo impensado”.
NUEVA CHICAGO (2) - Daniel Monllor; Leandro Testa, Samuel Cáceres, Ariel Coronel y Lucas Banegas; Adrián Scifo, Roberto Bochi (ST ’15 Eduardo Berón), Damián Lemos y José Ramírez; Christian Gómez (ST ’35 Juan Vinaccia) y Cristian Alfaro (ST ’23 Leonardo Carboni). DT: Mario Franceschini. Suplentes: Rodrigo Drago, Matías Escudero, Guido Gardeano y Martín Peyrán.
TEMPERLEY (0) - Alejandro Medina; Víctor Guiñazú (ST ’39 Juan Pablo Rial), Andrés Manzanares, Francisco Martínez, Leandro Witoszynski; Lucas Teijeira, Carlos Keosseián, Patricio González, Ignacio Fernández; Sergio Marclay (ST ’30 Emanuel Carreira) y Mariano Campodónico (ST ’14 Luis López). DT: José María Bianco. Suplentes: Leandro De Bórtoli, Iván Macalik, Facundo Agustinoy y Marcos Giménez.
Goles: ´36 y ’44 Carboni (CH)
Amonestados: Cáceres y Ramírez (CH); Guiñazú, Keosseián y González (T)
Expulsado: ST ’30 Testa (CH) –doble amonestación-
Arbitro: Martín Gonaldi // Juez 1: Andrés Prendel // Juez 2: Mariano Milei
Cancha: Nueva Chicago
Informe: Julio Osvaldo Cordara







