La incesante lluvia caída en el estadio de Juventud Unida hizo que un partido que no tenía demasiados condimentos se suspendiera a los ocho minutos de la parte complementaria. El árbitro del partido, Sebastián Zunino, decidió tomar esta determinación producto de que ya no se veían las líneas que marcaban los límites del campo de juego.
De esta manera, un campeonato que ha pasado sin pena ni gloria para ambos todavía no está terminado. El “Salaíto” deberá volver a Buenos Aires por 37 minutos de un partido que sólo le podría aportar tres puntos más para no tener problemas con la desafiliación el año venidero; mientras que Juventud sólo intentará darle una alegría a su gente, a la que se le quedó atragantado el acceso al reducido.
Hablando de lo que estrictamente ocurrió esta tarde en la cancha, Juventud se puso en ventaja a los 11 por intermedio de Leizza pero, a los 30, se quedó con un hombre menos producto de la expulsión de Gordillo. Sin poder acomodarse al jugador menos, el “Lobo Rojo” sufrió el gol de los rosarinos quienes, a través de Walter Bello, pusieron las cosas en tablas.
Así se fueron a los vestuarios y así se fueron a sus casas. La lluvia no dejó culminar un partido que no tenía trascendencia pero que ahora provocará al elenco visitante el tener que volver al oeste de Buenos Aires para jugar tan sólo 37 minutos de la última fecha de un torneo que, para ellos, ya está finalizado.






